
La jueza Nuria Ruiz Tobarra, encargada de investigar la catastrófica gota fría que azotó Catarroja en octubre de 2024, ha iniciado diligencias para recuperar las comunicaciones perdidas de José Manuel Cuenca, que para entonces se desempeñaba como jefe de gabinete del expresidente Carlos Mazón. Después de confirmarse que Cuenca había formateado su iPhone antes de devolverlo a la Generalitat, la magistrada ha solicitado una orden de investigación europea a Telegram en Bruselas y una comisión rogatoria a WhatsApp en Estados Unidos, con el fin de recuperar los mensajes cruciales que Cuenca intercambió durante la emergencia con altos funcionarios del gobierno valenciano, en su mayoría asociados al manejo de la crisis. Entre los destinatarios de estos mensajes figuran Salomé Pradas, exconsejera de Justicia e Interior, así como otros funcionarios de alto rango, intentando reconstruir el papel decisivo que Cuenca habría jugado en la gestión de la emergencia, señalado por los registros aportados por la propia Pradas.
En sus investigaciones, la jueza también ha citado a diversos oficiales y técnicos que participaron en el Centro de Coordinación Operativo de Emergencias durante el desastre, al fin de esclarecer las decisiones tomadas ese día, particularmente la emisión de alertas masivas que pudieron salvar vidas si se hubieran realizado con antelación. Asimismo, ha requerido el testimonio de trabajadores de la presa de Buseo para esclarecer la cronología de los eventos. En otro giro, la magistrada ha desestimado la solicitud de investigar a la Confederación Hidrográfica del Júcar debido a la falta de pruebas que relacionen sus acciones con las 230 muertes ocurridas durante la inundación. Con esta resolución, la jueza refuta nuevamente las acusaciones del supuesto “apagón informativo” atribuido por la Generalitat y otros actores políticos a organizaciones gubernamentales, alegando que no tienen fundamentación causal en la tragedia que asoló la región.
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