La avispa asiática, conocida científicamente como Vespa velutina nigrithorax, ha visto duplicarse su área de distribución en España desde 2018, alcanzando ahora un 17% de la superficie peninsular, según los datos más recientes del Ministerio para la Transición Ecológica. Este insecto invasor, originario del sudeste asiático, ha expandido su presencia notablemente en la provincia de Barcelona y en regiones del norte como La Rioja, Navarra, Asturias, y hasta en puntos de Badajoz y Cáceres. En Galicia, donde ya estaba firmemente establecida desde 2012, continúa siendo un problema significativo. La expansión de la velutina ha generado preocupación debido a su impacto negativo en la biodiversidad, dado que depreda principalmente a la abeja melífera, y sus picaduras representan un riesgo para la salud pública, especialmente para personas alérgicas.
El control de esta especie se enfrenta a desafíos considerables, dada la dificultad en localizar sus nidos, que varían de tamaño a medida que la colonia crece. Las autoridades han implementado planes piloto, como el reciente en Galicia, que han visto un incremento en la captura de reinas y una disminución en los avisos de avistamientos, gracias a la instalación de trampas en áreas estratégicas. Sin embargo, estas medidas no son suficientes en todas las regiones y se requiere un mayor esfuerzo coordinado para manejar la situación efectivamente. En lugares como Baleares, un enfoque multidisciplinar ha logrado éxitos aislados, pero en otras áreas como Galicia, los expertos advierten de la necesidad de una gestión y planificación más robustas, involucrando a las administraciones, servicios de emergencia, apicultores y ciudadanos, para evitar que la problemática continúe escalando.
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