En las elecciones europeas del 9 de junio, los españoles acudieron a las urnas motivados principalmente por la situación económica, según los resultados del Eurobarómetro. Un significativo 46% de los votantes mencionó la economía como su principal motivo, seguido por la protección social, el bienestar y el acceso a la sanidad en un 32%. La inflación también fue un factor clave, con un 35% de los votantes preocupados por la subida de los precios. A pesar de la crisis migratoria reciente en España, solo el 14% de los ciudadanos consideró la migración y el asilo como una cuestión determinante para su voto, en contraste con el 28% en el conjunto de la Unión Europea.
El auge de la extrema derecha sigue apegado al tema migratorio, aunque en España la prioridad de los votantes no se alineó con esta agenda. El partido Se Acabó La Fiesta, conocido por su postura xenófoba, consiguió tres eurodiputados, reflejando una pequeña pero notable representación en el ámbito nacional. Por otro lado, el cambio climático, que había ocupado un lugar destacado en elecciones anteriores, pasó a un segundo plano, con solo el 14% de los votantes españoles priorizándolo, mientras que a nivel de la UE la cifra ascendió al 28%. A pesar de estas discrepancias, un amplio 70% de los españoles señala la importancia de un papel más relevante del Parlamento Europeo y reconoce los beneficios de pertenecer a la Unión Europea, atribuyendo un notable valor al impacto económico y de bienestar proporcionado por el bloque comunitario.
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