La inflación en España está cerrando el 2023 con una media del 2,7%, un resultado similar al 2,77% del año anterior, a pesar de un contexto marcado por la guerra de aranceles y las tensiones geopolíticas. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), en diciembre la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) se moderó, alcanzando un 2,9% y registrando así su nivel más bajo desde agosto. Este comportamiento se debe, en parte, a la disminución en los precios de los carburantes, mientras que los costos en ocio y cultura también han incrementado, aunque a un ritmo menor que en el mismo mes del año anterior.
A pesar de esta moderación, los consumidores han sentido la presión de los precios, especialmente en la compra de alimentos, cuyas tarifas han experimentado un notable aumento. En noviembre, los precios de los alimentos aumentaron un 2,8%, destacándose el encarecimiento de productos básicos como los huevos, que subieron un 30% respecto al mismo mes del año anterior, y la carne de vacuno, que incrementó su precio en un 18%. Las fuentes del ministerio de Economía subrayan que la ligera caída de la inflación permite a las familias recuperar cierto poder adquisitivo, a pesar de que la tasa subyacente se ha mantenido en el 2,6% en el último mes, alineándose más con los objetivos del Banco Central Europeo. Los datos definitivos del IPC de diciembre se publicarán el próximo 15 de enero.
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