La inflación de los alimentos en septiembre ha mostrado señales de estabilización, retornando a niveles previos al conflicto bélico en Ucrania, con un incremento del 1,8% en los precios de la cesta de la compra respecto al mismo período del año anterior. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), esta subida representa la tasa de variación interanual del Índice de Precios de Consumo (IPC) más moderada desde finales de 2021. Sin embargo, este avance ocurre antes de que el Gobierno retire parcialmente la bonificación del IVA para algunos productos básicos, como el aceite, que verá incrementado su impuesto en octubre, un movimiento que podría ejercer presión adicional sobre los consumidores.
El INE ha ratificado que el IPC general descendió al 1,5% en tasa interanual, marcando el nivel más bajo desde marzo de 2021 y situándose por primera vez dentro del umbral del 2% deseado por el Banco Central Europeo (BCE). Este descenso se debe principalmente al abaratamiento de los carburantes y, en menor medida, al comportamiento de los alimentos y la electricidad. Tal reducción ha conllevado una también disminución de la inflación subyacente, que excluye la volatilidad de los precios de la energía y alimentos no elaborados, fijándose en una tasa del 2,4% interanual. Estos indicadores reflejan una desaceleración en el ritmo de subida de los precios, aunque siguen pendientes de cómo afectará el alza del IVA a productos esenciales a partir de octubre.
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