En un esfuerzo por abordar la creciente violencia en México, la Iglesia católica, a través del movimiento Diálogo Nacional por la Paz (DNP), ha entregado a la Secretaría de Gobernación una propuesta dirigida a atender los municipios más afectados. La reunión se llevó a cabo entre la titular de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, representantes religiosos, activistas e integrantes del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum. El encuentro marca un hito en la relación entre la Iglesia y el Gobierno, estableciendo un puente de comunicación oficial que contrasta con la distancia mantenida durante el mandato de López Obrador. La junta, de la que se difundieron comunicados y fotografías oficiales, se produjo tras el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez en Chiapas, un evento que provocó indignación a nivel nacional e internacional.
La propuesta incluye esquemas específicos para atender a las víctimas, fortalecer la institucionalidad y las comunidades en las regiones más golpeadas. El Gobierno ha recibido el documento para su revisión, y en la reunión participaron también funcionarios clave, como Rocío Bárcena Molina y Clara Luz Flores, junto a líderes del DNP como Rogelio Cabrera López y Jorge Atilano González. La Iglesia ha expresado su preocupación por la «violencia extrema» en el país, mencionando eventos recientes como el asesinato del sacerdote Pérez y el alcalde de Chilpancingo, Alejandro Arcos. A través de este diálogo, la Iglesia busca colaborar de manera más efectiva con el Estado, advirtiendo sobre la insuficiencia de estrategias previas y llamando a una acción conjunta que enfrente el poder creciente de las bandas criminales.
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