
El Área Metropolitana de Barcelona ha dado un paso significativo al aprobar inicialmente su renovado Plan Director Urbanístico (PDU), que se propone actualizar el histórico Plan General Metropolitano de 1976. El documento establece directrices para el desarrollo territorial de la metrópoli con vistas a 2050, anticipando un crecimiento poblacional de 184,000 habitantes y la construcción de 131,000 nuevas viviendas. Con el objetivo de equilibrar el territorio y evitar la dominancia de Barcelona sobre sus municipios periféricos, el plan sugiere nuevas “centralidades” que fomenten un balance entre vivienda y actividad económica. Nodos clave como Porta Garraf y Delta-Gran Via se vislumbran como focos de crecimiento y desarrollo económico. Además, el documento propone la construcción de 220,000 viviendas nuevas, proteger espacios verdes, y desclasificar 1,850 hectáreas de suelo urbanizable, todo ello sin consumir nuevo terreno en un esfuerzo por lograr una movilidad más sostenible y reducir a la mitad el uso del automóvil.
El proceso de redacción del PDU, que comenzó en 2015, fue replanteado tras recibir más de 5,000 alegaciones. El vicepresidente del área de políticas urbanas del AMB, Damià Calvet, resalta que el plan no solo busca cohesión y sostenibilidad, sino que también otorga nuevas competencias urbanísticas al AMB. La estrategia se apoya en cinco pilares: asegurar la protección de espacios libres, consolidar un sistema policéntrico, y fomentar la movilidad activa a través del transporte público. Asimismo, se propone garantizar la cohesión mediante el equilibrio entre uso residencial y económico, y preservar los recursos naturales con prácticas de economía circular. Con el PDU, el AMB también apunta a ganar autoridad en urbanismo, consolidando una nueva comisión de la Generalitat para regular proyectos urbanísticos importantes. Este marco estratégico tendrá que aterrizar a través de un Plan de Ordenación Metropolitana, que aún no tiene fecha de implementación.
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