El inédito desenlace de Gran Hermano 20 se ha saldado con la proclamación de Rocío como ganadora y un premio de 300,000 euros, en una edición que ha sido calificada como la más efímera e irrelevante de su historia, con solo 42 días de convivencia. Mientras el estudio de Telecinco se llenaba de luces y un inmenso cartel de ‘Gran Final’, la realidad es que el programa se enfrentaba a la falta de contenidos emocionantes que engancharan al público, lo que se tradujo en un radical descenso de su audiencia. Ante esta situación, los concursantes intentaron mantener el ánimo con coreografías de bailes festivos, celebrando lo que parecían ser momentos de culminación sin un desarrollo narrativo que brindarles significado.
En una velada marcada por la repetición y los homenajes a la televisión del pasado, el clima de fiesta contrastó con la frustración latente de un formato que no logra captar la atención del espectador contemporáneo. A lo largo de cuatro horas de prime time, Jorge Javier Vázquez condujo la despedida del programa con un tono de complicidad que reflejaba el sentimiento de culminación no solo de una edición, sino posiblemente de una era. Así, mientras los concursantes danzaban celebrando una fama que parecía desvanecerse, el presentador cerró con un «Hasta siempre», capturando el cierre de un capítulo cuya relevancia aún queda en entredicho en la televisión actual.
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