

La XL edición de la Feria del Libro Antiguo y de Ocasión ha dado inicio este viernes en la emblemática calle Libreros, en un evento que rinde homenaje a su larga tradición de cuatro décadas. La inauguración ha contado con la presencia de los concejales Lola López, Vicente Pérez y Víctor Cobo, quienes han participado en el evento organizado por la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, integrándose en las actividades de la Semana Cervantina.
Esta feria, que se mantendrá hasta el 12 de octubre, ofrece una oportunidad única para los amantes de la lectura y los coleccionistas, con un vasto surtido de libros de ocasión y ediciones descatalogadas a precios accesibles. Más de una veintena de librerías, como Librería Gustavo Blázquez, Capitel, Libros Mablaz, entre otras, han instalado sus puestos, con algunas librerías llegando desde localidades como Alicante y Madrid para participar en esta celebración cultural.
Entre las joyas literarias que se destacan en esta edición se encuentra la importante Bibliografía descatalogada de Alcalá de Henares, presentada por Domiduca. También resalta la librería Capitel, que ofrece una selecta colección de «Quijotes», con ediciones que datan desde el siglo XVI. Además, los visitantes podrán admirar documentos antiguos, mapas, grabados y libros inéditos relacionados con la histórica ciudad de Alcalá. Mención especial merece un raro ejemplar dedicado al Cardenal Cisneros y una singular edición del romancero gitano de Federico García Lorca.
La diversidad es una característica presente en esta feria, donde los visitantes pueden explorar desde joyas de la literatura clásica hasta colecciones de géneros como la fantasía y la ciencia ficción. En el stand de Gustavo Blázquez, se exhiben obras de la década de los 70, entre las cuales figuran trabajos del autor español Rafael Martín Trechera y del laureado escritor norteamericano Roger Zelazny, un destacado nombre en el panorama de la ciencia ficción.
La Feria del Libro Antiguo y de Ocasión se convierte, así, en una cita indispensable para bibliófilos y curiosos, ofreciendo un viaje en el tiempo a través de las páginas de volúmenes que traen consigo historias de épocas pasadas. Además de ser un evento para los nostálgicos del libro físico, también representa un espacio de enriquecimiento cultural, digno de la ciudad cervantina que la acoge con los brazos abiertos año tras año.
