La reciente publicación de los resultados de la prueba internacional TIMSS 2023, junto con las pruebas de diagnóstico de la Consejería de Educación, ha revelado que el sistema de educación primaria en las Islas Baleares es el menos equitativo y más mediocre de España y de los países de la OCDE. Ambos estudios, que operan de manera independiente, coinciden en que la desigualdad socioeconómica actual en la región está limitando la posibilidad de alto rendimiento académico entre los estudiantes de entornos desfavorecidos. Además, el número de alumnos que alcanzan niveles avanzados es escaso, subrayando la pronunciada brecha educativa que prevalece en el sistema. Esta situación apunta a un modelo educativo clasista y segregador que no promueve la igualdad de oportunidades, desafiando de manera directa los discursos optimistas de algunos representantes políticos.
La brecha en la calidad educativa se complica aún más en el contexto político, donde las declaraciones de varias líderes políticas, de diferentes partidos, pintan una imagen engañosa de un sistema supuestamente equitativo e integrador. Sin embargo, las evidencias muestran lo contrario, destacando un modelo que todavía se ve marcado por la concentración desigual de estudiantes inmigrantes en distintas redes educativas y la limitada elección de lengua en algunos centros. Además, las políticas tanto de derecha como de izquierda juegan un papel en mantener un sistema educativo que perpetúa el clasismo y la segregación, ya sea a través del bloqueo de ciertas libertades educativas o mediante tácticas burocráticas que complican la implementación de reformas. Este escenario exige una reflexión profunda sobre las políticas y prácticas actuales para promover la verdadera equidad y calidad en la educación balear.
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