
Recientes avances en estudios clínicos a gran escala han confirmado la efectividad del cribado para prevenir casos avanzados de cáncer colorrectal, una enfermedad que continúa siendo una de las principales causa de mortalidad por cáncer en todo el mundo. Este hallazgo, publicado en la revista Nature Medicine, se basa en el estudio denominado SCREESCO, llevado a cabo en Suecia y que involucró a casi 280.000 participantes, en su mayoría personas de 60 años, distribuidos en varias regiones del país europeo.
Este trabajo ha sido considerado por expertos como el más amplio y riguroso de su tipo hasta la fecha. La investigación comparó dos métodos de detección: la colonoscopia y la prueba inmunoquímica fecal (FIT), contra la atención habitual sin cribado. Los resultados muestran que quienes se sometieron a colonoscopias lograron detectar cáncer en fases tempranas un 38% más que aquellos que no fueron sometidos a ningún control, mientras que la prueba FIT facilitó un aumento del 19%. Además, tanto en los grupos que participaron en estas pruebas como en los que no, se observó una disminución significativa en los casos de cáncer avanzado tras cuatro años de seguimiento.
El estudio también evidenció que la participación fue mayor en mujeres para la prueba FIT y en hombres para la colonoscopia, con un alto nivel de adherencia en personas mayores sin antecedentes de enfermedades graves. La detección temprana de lesiones precancerosas y tumores en estadios iniciales se asocia con un pronóstico mucho más favorable; la supervivencia en estos casos puede llegar a superar el 90% si se detecta a tiempo.
El impacto de estos hallazgos resulta especialmente relevante considerando que el cáncer colorrectal es la segunda causa mundial de muertes por cáncer y afecta principalmente a personas mayores de 50 años. Sin embargo, en algunos países se nota un aumento en diagnósticos en adultos jóvenes. La enfermedad suele desarrollarse en un largo periodo, en el que los pólipos pueden evolucionar a tumores malignos, un proceso que suele demorar más de una década.
Diversas organizaciones internacionales, como la Organización Mundial de la Salud, señalan que la detección temprana mediante programas sistemáticos de cribado puede reducir de manera significativa la mortalidad. La colonoscopia permite no solo visualizar todo el colon y retirar pólipos en la misma intervención, sino también prevenir el avance mediante la eliminación de lesiones precancerosas. Por su parte, el test FIT, que puede realizarse en el domicilio, detecta sangre oculta en las heces y, en caso de dar positivo, requiere una colonoscopia diagnóstica.
Los principales factores de riesgo asociados al cáncer colorrectal incluyen la edad, antecedentes familiares, dietas poco equilibradas, sedentarismo, obesidad, tabaquismo y consumo excesivo de alcohol. Los síntomas más comunes abarcan alteraciones en el tránsito intestinal, sangrado digestivo, dolor abdominal, pérdida de peso sin causa aparente y anemia por deficiencia de hierro; sin embargo, en sus fases iniciales, la enfermedad suele ser asintomática, lo que hace aún más vital el diagnóstico preventivo.
Expertos médicos y científicos coinciden en que estos hallazgos aportan una esperanza concreta para mejorar las estrategias de detección y reducir la incidencia y mortalidad del cáncer colorrectal. La participación en programas de cribado, especialmente entre la población de riesgo, puede marcar la diferencia en las tasas de supervivencia, logrando detectar y tratar lesiones en etapas en que la cura es mucho más probable. La evidencia respalda la implementación de campañas y políticas que fomenten la detección temprana, recordando que, en muchos casos, la diferencia entre la vida y la muerte radica en un simple análisis de sangre o en una colonoscopia preventiva.
