
El reciente repunte de violencia en México, tras la muerte del narcotraficante Nemesio Oseguera, también conocido como «El Mencho», ha generado preocupación en torno a la próxima repesca para el Mundial 2026. Con el evento a un mes de realizarse en Guadalajara y Monterrey, las confederaciones de las selecciones de Bolivia, Surinam, Jamaica, Nueva Caledonia, RD Congo e Irak están en conversaciones con el Gobierno mexicano debido a la situación de inseguridad. La violencia ha provocado la paralización de actividades en varias ciudades, incluyendo el cierre de negocios y la suspensión de transportes, debido a los narcobloqueos. Esto ha puesto en duda la capacidad de México para albergar los partidos, obligando a la FIFA a considerar un posible cambio de sede de último momento.
Ante la incertidumbre, la FIFA aún no se ha manifestado, pero según su reglamento, tiene la autoridad para reubicar los partidos por motivos de seguridad. Esta no sería la primera vez que un Mundial enfrenta cambios de sede, ya que en 1986, la Copa originalmente prevista en Colombia se trasladó a México por problemas de infraestructura y narcotráfico. Si bien Claudia Sheinbaum, presidenta de México, ha asegurado que el país cuenta con las garantías necesarias para el evento, el escenario actual continúa alimentando el debate sobre si el Gobierno puede garantizar la seguridad de las delegaciones y aficionados. La decisión de la FIFA será crucial en medio de la presión para asegurar condiciones óptimas para la competición.
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