

La Comunidad de Madrid ha alcanzado un hito en su historial laboral, registrando la cifra de ocupados más alta desde que se tienen datos. Según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre, difundida por el Instituto Nacional de Estadística, la región cuenta con 3.631.300 personas empleadas. Este crecimiento, con 62.100 nuevos ocupados, representa un incremento del 1,7% respecto al trimestre anterior.
Un aspecto destacado de este crecimiento es la calidad del empleo generado, dado que el 88,5% de los asalariados posee un contrato indefinido, superando en 3,6 puntos la media nacional. Este dato reafirma la estabilidad laboral que la Comunidad de Madrid ha conseguido consolidar en un panorama económico nacional que aún busca fortalecer la seguridad en el empleo.
El descenso del paro también marca un ritmo positivo. En los últimos tres meses, el número de desempleados se ha reducido en un 2,9%, lo que se traduce en 8.800 personas menos sin trabajo, dejando la cifra total en 297.900 parados. Esta es la cifra más baja registrada para un segundo trimestre desde 2008, colocándose la tasa de desempleo en el 7,6%, notablemente inferior a la media nacional del 9,9%.
Un enfoque especial merece la reducción del paro juvenil, que ha caído a un 19,8%, disminuyendo en más de dos puntos desde el trimestre anterior y situándose cuatro puntos por debajo de la media nacional. Asimismo, el desempleo femenino en la región se reduce al 8,6%, lo cual es 2,4 puntos inferior al promedio estatal, reflejando un avance significativo en la incorporación de la mujer al mercado laboral con mejores condiciones.
Otro aspecto relevante es el aumento de la población activa, que ha crecido en 53.300 personas en el último trimestre, alcanzando las 3.939.100. La Comunidad de Madrid representa así casi una quinta parte de los nuevos activos del país. La tasa de actividad de la región se alza a un 63,9%, superando en 4,6 puntos la media nacional, lo que señala una dinámica laboral robusta y activa.
Estos indicadores posicionan a Madrid como un motor económico crucial en el ámbito nacional, al demostrar su capacidad para atraer actividad, generar empleo, reducir el desempleo y garantizar mayor estabilidad contractual. La fotografía actual del mercado laboral madrileño no solo refuerza su papel protagónico en el país, sino que también la distingue como un ejemplo de éxito en la gestión de políticas de empleo y desarrollo económico.
