El Día Mundial del pistacho se celebra con entusiasmo entre productores y consumidores, destacando la creciente importancia de este fruto seco en la región de Madrid. Considerado un prodigio adaptativo, el pistacho ha encontrado en el clima madrileño—caracterizado por inviernos fríos y veranos calurosos—un hábitat propicio para su cultivo. Actualmente, el pistacho se posiciona como el tercer cultivo leñoso más importante de la región, solo por detrás del olivo y la vid, superando incluso a las almendras.
En la región madrileña, 1.700 hectáreas están dedicadas a este cultivo, y el 70% de estas se riegan, lo que otorga a la Comunidad de Madrid un potencial productivo significativo en comparación con el resto del país, donde el regadío no supera el 35%. Los municipios de Aranjuez, Villarejo de Salvanés y Villamanrique del Tajo resaltan por su notable expansión en las tierras dedicadas al pistacho, con incrementos de terreno de hasta un 397% en el último año.
El Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (IMIDRA) juega un papel crucial al proporcionar asesoramiento técnico a través de su servicio Madrid Agroasesor. Esta asistencia incluye recomendaciones sobre portainjertos, variedades de pistacho, manejo del riego, fertilización y cuidados, optimizando así el rendimiento de los cultivos.
El Centro de Innovación Gastronómica, vinculado al IMIDRA, realiza investigaciones en profundidad sobre las propiedades de las distintas variedades de pistacho. Se analizan aspectos como características nutricionales, contenido en antioxidantes y grasas saludables, así como morfología, color y aroma del fruto seco. Esta iniciativa busca no solo mejorar la calidad del producto, sino también diversificar su aceptación en el mercado.
Parte del éxito del pistacho madrileño se refleja en catas de consumidores, donde innovadores productos como el helado de pistacho sin grasas animales y untables lácteos ahumados han recibido una excelente acogida. Además, se están explorando nuevas aplicaciones culinarias que emplean el pistacho en su totalidad, considerando incluso la utilización de la cáscara y la piel exterior en técnicas de cocina que acentúan su sabor y textura.
Con estas iniciativas, Madrid no solo refuerza su posición como epicentro del cultivo de pistacho en España, sino que también marca un precedente en la búsqueda de sostenibilidad e innovación gastronómica. La celebración del Día Mundial del pistacho subraya el potencial económico y alimentario de este fruto seco, que continúa conquistando paladares y mercados tanto a nivel local como internacional.