El Centro de Cultura Contemporánea Condeduque de Madrid se convierte en el epicentro cultural este octubre, al celebrar el 20 aniversario de la influyente compañía teatral La tristura. Fundada en 2004 y compuesta por los artistas Itsaso Arana, Celso Giménez y Violeta Gil, esta agrupación, conocida por su mirada introspectiva y su enfoque innovador, trae a escena tres producciones únicas que reflejan una evolución artística constante y un compromiso profundo con la ciudad que la vio nacer.
La primera de las obras, «Antes de que tiréis mis cosas», se presentará el 8 de octubre. Esta intervención poética, protagonizada por Violeta Gil y acompañada musicalmente por Abraham Boba, invita al público a explorar cuestiones personales y universales. A través del poder de la palabra y la música, Gil se pregunta cómo la individualidad y las experiencias conforman nuestra percepción del mundo y, a su vez, cómo estas percepciones pueden transformarse.
Al día siguiente, 9 de octubre, los espectadores tendrán una cita con el cine. La proyección de «Las chicas están bien», dirigida por Itsaso Arana, ofrecerá una experiencia cinematográfica enriquecida con comentarios en directo de la propia directora. Este filme narra la historia de un grupo de mujeres que, durante una semana de verano en el campo, se embarcan en un viaje de autodescubrimiento y reflexión, evocando las emociones de la amistad y las inevitables singularidades de la vida.
El plato fuerte de la celebración llega con el espectáculo «Renacimiento», que se presentará en dos funciones consecutivas, el 18 y 19 de octubre. Este montaje reúne a 20 intérpretes, entre bailarinas, actores y técnicos, en una celebración del arte teatral y el trabajo conjunto. En un mundo que parece haber superado la pandemia, la obra adquiere una resonancia particular al enfatizar la importancia de los lazos comunitarios y los cuidados esenciales. A través de una reconstrucción crítica de los momentos icónicos de la democracia reciente, «Renacimiento» invita al público a contemplar las estructuras sociales desde una perspectiva renovada.
La tristura, con dos décadas de existencia, sigue reafirmando su papel como una de las compañías más innovadoras de la escena cultural de Madrid. Su enfoque profundo y singular ha trascendido fronteras, llevándolos a escenarios nacionales e internacionales, pero siempre con un vínculo especial con la capital española. Este octubre, Condeduque se convierte en la casa donde se reafirma su legado y se proyecta su futuro, reafirmando la vitalidad y la relevancia del teatro como un espejo de nuestra sociedad.