La Comisión Europea ha decidido posponer un año la entrada en vigor de la ley contra la deforestación mundial, tras ceder a las múltiples presiones, principalmente de la derecha y algunos lobbies productores. Ratificada en 2023 por el Parlamento Europeo y los Estados miembros, la normativa busca prohibir el acceso al mercado europeo de productos como la madera, el café y el cacao provenientes de tierras deforestadas. Sin embargo, el Partido Popular Europeo (PPE) y países como Brasil han criticado la medida por considerarla punitiva y poco clara, argumentando que perjudica la industria y tienen un gran impacto en la ciudadanía. El canciller alemán, Olaf Scholz, y una veintena de ministros de Agricultura también se unieron a las voces que solicitaban una revisión de la ley.
El retraso en la aplicación del reglamento, conocido como EUDR, representa una victoria para aquellos sectores que buscan frenar la agenda ambiental europea. Cuando entre en vigor, la ley cerrará el mercado europeo a productos asociados a la deforestación como el aceite de palma, la soja y derivados. Los productores deberán certificar con una declaración de “diligencia debida” que sus productos no provienen de tierras deforestadas desde diciembre de 2020. Países como Brasil, México y Colombia han manifestado su desacuerdo, alegando que la normativa no considera las circunstancias ni legislaciones nacionales. Cerca del 10% de la deforestación mundial se atribuye al consumo de la Unión Europea, destacando la importancia de esta ley para la preservación de los bosques globales.
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