
Bogotá se convirtió este sábado en el epicentro de un diálogo intercontinental durante la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que marcó un importante precedente al organizar su primera reunión de alto nivel con África. En el evento también se formalizó el traspaso de la presidencia pro tempore de Colombia a Uruguay, bajo el liderazgo del presidente uruguayo Yamandú Orsi. Este reafirmó el compromiso de su país de fortalecer el diálogo y mejorar la cooperación en áreas críticas como la seguridad alimentaria, la transición energética y la interconexión regional. Pese a la proclamada región de paz que representa América Latina, Orsi subrayó los altos niveles de violencia interna y los desproporcionados índices de homicidios, instando a una mayor colaboración para enfrentar el crimen organizado, especialmente el narcotráfico y el tráfico ilícito de armas.
La cumbre reflejó el complejo momento que vive la CELAC, en un intento de articular una agenda más amplia que incluya a África, tras esfuerzos similares con la Unión Europea y China. Sin embargo, las divisiones internas y la dificultad para alcanzar consensos entre gobiernos de diferentes orientaciones ideológicas persisten. El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, advirtió sobre el estancamiento de la CELAC y la necesidad de superar las barreras ideológicas para promover un diálogo eficaz. A pesar de la escasa representación de jefes de Estado, el encuentro fue significativo, ya que consolidó una conversación política que une a dos continentes en un momento de tensiones globales y debilitamiento del diálogo multilateral. La presencia de delegaciones con sus cancilleres subrayó la importancia de esta cita, que busca crear nuevos caminos de colaboración y fortalecimiento regional en un mundo cada vez más polarizado.
Leer noticia completa en El Pais.
