Un creciente debate sobre el acceso a la prensa en la Casa Blanca sugiere que el grupo tradicional de periodistas con sede en Washington ya no debería conservar el monopolio de estos privilegios. Esta revisión del statu quo pone sobre la mesa la necesidad de democratizar el acceso a las conferencias de prensa presidenciales y otros eventos oficiales, permitiendo que un espectro más amplio de medios, incluyendo plataformas digitales y periodistas independientes, puedan informar desde el epicentro del poder estadounidense. Expertos en el área argumentan que tal medida podría enriquecer la diversidad de opiniones y perspectivas en la cobertura política, reflejando mejor la pluralidad de audiencias que consumen estas noticias.
Este planteamiento se da en un contexto donde el periodismo está evolucionando rápidamente gracias al auge de las redes sociales y medios digitales que revolucionan la forma en que la información es consumida y distribuida. Atender a esta diversidad mediática, según partidarios de la democratización del acceso, no solo beneficiaría a los medios nuevos y emergentes, sino que también podría incentivar una mayor transparencia gubernamental al someter las acciones del Ejecutivo a un escrutinio más amplio y menos centralizado. Sin embargo, todavía persisten preguntas acerca de cómo sería implementada logísticamente esta apertura y los criterios que se usarían para determinar quién puede obtener un asiento en la sala de prensa.
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