

La histórica ciudad de Alcalá de Henares ha sido escenario de un evento significativo en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, al celebrarse la entrega del Premio Ciudad de Alcalá ‘Ciudad Patrimonio Mundial’. Este evento, que coincide con el 27º aniversario de la declaración de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, ha honrado al Gobierno de Aragón por su papel decisivo en la restitución de las pinturas murales del Monasterio de Sijena.
Estas preciadas obras de arte románicas, trasladadas a Barcelona durante la Guerra Civil, han estado en exhibición en el Museo Nacional de Arte de Cataluña desde 1940. Sin embargo, un prolongado proceso judicial culminó hace meses con una sentencia del Tribunal Supremo que reconoció el derecho del Gobierno aragonés a reclamar el retorno de las pinturas a su emplazamiento original en Sijena, Huesca.
Judith Piquet, alcaldesa de Alcalá de Henares, encabezó la ceremonia con la participación del concejal de Patrimonio Histórico, Vicente Pérez. En representación del Gobierno de Aragón, la consejera de Educación, Cultura y Deportes, Tomasa Hernández Martín, se encargó de recibir el prestigioso galardón.
La ceremonia contó con la asistencia de distintas personalidades y colectivos locales, quienes disfrutaron de un toque cultural añadido gracias a la actuación del grupo folclórico de la Casa de Aragón de la ciudad. Este encuentro no solo subrayó el espíritu de colaboración interregional sino que también realzó los profundos lazos entre Alcalá de Henares y la comunidad aragonesa.
Durante su intervención, la alcaldesa Piquet enfatizó la importancia del Premio ‘Ciudad Patrimonio Mundial’, instaurado en el año 2000, como impulso a las iniciativas que promuevan la conservación y valorización del Patrimonio Mundial en todas sus formas. En este contexto, destacó «el esfuerzo y compromiso del Gobierno de Aragón para lograr, con base no solo en la legalidad, sino también en sentido común, el retorno de las pinturas a su hogar en Sijena». Añadió que esta iniciativa ayuda a restablecer el esplendor del histórico monasterio y a reforzar los vínculos con «la gran tierra aragonesa».
El acto, uno de los pilares de la conmemoración del estatus de Alcalá de Henares como Patrimonio de la Humanidad, ha sido una oportunidad para reafirmar el compromiso de la ciudad con la protección y promoción del patrimonio cultural, un legado que trasciende fronteras y encuentra en el reconocimiento mutuo un sendero común hacia la preservación de la historia y el arte.
