
La computación cuántica, la soberanía de datos y las redes heredadas, anteriormente considerados problemas separados, están convergiendo en una única preocupación que amenaza la infraestructura empresarial, según el informe «Security and Networks Snapshot 2025–2026» de Kyndryl. Este análisis destaca una creciente desalineación entre la inversión tecnológica de las empresas y su preparación efectiva para enfrentar los riesgos emergentes en la era de la inteligencia artificial (IA).
El informe, basado en una encuesta de 3.700 directivos de negocios y tecnología en 21 países, revela un escenario preocupante: mientras las organizaciones canalizan recursos hacia tecnologías de vanguardia, continúan sin resolver adecuadamente tres frentes esenciales. Primero, el riesgo cuántico progresa más rápido que la preparación de las empresas. Segundo, la soberanía digital y las restricciones normativas demandan una reconfiguración de las arquitecturas tecnológicas. Finalmente, muchas de las redes críticas que deben sustentar este futuro se encuentran envejecidas o al borde de su obsolescencia.
Kyndryl advierte que la raíz del problema no es solo tecnológica, sino también estratégica. La empresa argumenta que muchas organizaciones abordan estos desafíos de manera aislada, tratando la criptografía poscuántica, la localización de datos y la modernización de redes como proyectos independientes. Sin embargo, este enfoque genera puntos ciegos operativos, debilita la resiliencia y limita la capacidad de escalar operaciones empresariales basadas en IA.
Un hallazgo notable del informe es el contraste entre inversión y percepción en torno a la computación cuántica. Aunque el 62% de las organizaciones indica que están invirtiendo en tecnologías cuánticas, solo el 4% de los líderes considera que esta será la tecnología con mayor impacto a corto plazo. Además, un 20% teme que tales inversiones no generen un retorno a corto plazo. Este desfase podría ser peligroso, ya que disminuye la urgencia por avanzar hacia la criptografía poscuántica. En agosto de 2024, el NIST aprobó los primeros estándares oficiales en esta área, iniciando una transición crucial para proteger datos sensibles.
La soberanía de datos ha pasado de ser un complemento a convertirse en una condición fundamental de diseño arquitectónico. Según el informe, el 84% de los líderes señala que las normas sobre soberanía y repatriación de datos han ganado importancia, y el 86% resalta la relevancia crítica de la alineación regulatoria con proveedores de la nube. Este cambio refleja un contexto más amplio de endurecimiento de las regulaciones gubernamentales sobre la localización y control de datos, impulsando a las empresas a replantear sus arquitecturas tecnológicas y sus relaciones con proveedores.
Por último, el informe destaca que las redes heredadas representan una seria amenaza para el avance en IA. Un 25% de las infraestructuras críticas están en el final de su vida útil, y el 20% de los líderes identifica las redes como un obstáculo para escalar inversiones tecnológicas recientes. Solo el 37% confía en que su infraestructura de red está preparada para enfrentar riesgos futuros, lo que es particularmente preocupante ya que la efectividad de la IA depende de flujos de datos continuos y de alta calidad.
En conclusión, el informe subraya que la modernización debe ser integrada. Las empresas que se preparen proactivamente para riesgos cuánticos, diseñen arquitecturas alineadas con la soberanía y renueven sus redes para soportar cargas de IA estarán mejor posicionadas para reducir su exposición a riesgos, acelerar la innovación y construir resiliencia a largo plazo. El verdadero desafío, según Kyndryl, radica en la capacidad de las empresas para conectar estos retos y evitar tratarlos como cuestiones aisladas.
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