

La promotora vasca Kategora ha presentado Kora Volta, su próximo complejo de flex living en Sant Adrià de Besòs, en el área metropolitana de Barcelona. El proyecto contempla una inversión de 50 millones de euros y prevé abrir en el primer trimestre de 2028, según ha confirmado la compañía.
El edificio sumará 270 apartamentos pensados desde el principio para inversores particulares. La rentabilidad neta proyectada se sitúa en el 7% y el ticket de entrada arranca en 210.000 euros por unidad. Las viviendas se gestionarán bajo licencia hotelera a través de la operadora del grupo, Kora Living, una fórmula que busca esquivar la incertidumbre regulatoria que rodea hoy al alquiler residencial.
Los pisos oscilan entre 28 y 42 metros cuadrados y permitirán contratos que van desde una noche hasta un año, una flexibilidad que define al producto. El complejo añade más de 1.000 metros cuadrados de zonas comunes con piscina, gimnasio, espacios de coworking y áreas gastronómicas.
A esto se suma un hub comercial de otros 1.000 metros cuadrados a pie de calle, en el barrio de La Catalana, abierto a comercios locales, restauración y servicios. La idea, según la promotora, es que el edificio no funcione como un enclave aislado sino como un punto de paso para los vecinos.
La parcela queda a tiro de piedra del distrito tecnológico 22@ de Barcelona y de la futura Catalunya Media City, el polo audiovisual que se está levantando sobre los antiguos terrenos de las Tres Xemeneies. Sant Adrià de Besòs lleva años transformando su perfil industrial en un eje de servicios, oficinas y vivienda colectiva, una dinámica que Kategora ha decidido aprovechar.
El movimiento encaja con una tendencia que también pisa fuerte en otras ciudades. En Málaga, la promotora ya tiene en marcha proyectos como Kora Olea, el complejo de madera con 180 apartamentos flex living que abrió en Torremolinos, y mantiene visitas privadas para inversores en Kategora Oceanika, otro de sus desarrollos en la Costa del Sol.
El flex living vive un momento de empuje en España. Funciona a medio camino entre el alquiler tradicional, el coliving y el apartahotel, y se apoya casi siempre en licencias hoteleras o de alojamiento turístico. Eso explica por qué Kategora ha optado por encajar Kora Volta dentro del paraguas de Kora Living: con esa licencia el activo queda fuera del marco que afecta al alquiler de vivienda habitual, donde la presión normativa ha aumentado en los últimos años.
En Madrid el escenario va por el mismo camino. El consistorio que dirige el área de Urbanismo aprobó un plan especial para permitir apartahoteles y flexliving en 16 áreas industriales, una decisión que sigue la misma lógica: dar cabida a fórmulas mixtas que descongestionen el centro y aprovechen suelo terciario en desuso.
El argumento comercial de Kora Volta apunta a un perfil concreto: el inversor que quiere meter capital en un activo inmobiliario sin pelearse con incidencias, contratos ni rotación de inquilinos. La operadora se queda con esa parte y reparte rentas. Es un modelo que en España gana terreno entre patrimonios medios que antes habrían comprado un piso para alquilar de toda la vida.
Kategora ha insistido también en la pata de sostenibilidad y eficiencia energética del edificio, aunque la compañía no ha detallado certificaciones concretas. La apertura del complejo está prevista para principios de 2028, plazo que dependerá del calendario de obra y de la concesión de licencias municipales.
En el barrio de La Catalana, en Sant Adrià de Besòs (Barcelona), un municipio del área metropolitana próximo al distrito 22@ y a la futura Catalunya Media City.
El precio de partida es de 210.000 euros por apartamento, con una rentabilidad neta proyectada del 7%. La inversión total del complejo asciende a 50 millones de euros.
El flex living permite estancias de un día a un año bajo licencia hotelera, gestionadas por una operadora profesional. Eso saca al activo del marco normativo del alquiler de vivienda habitual y traslada la gestión al gestor del edificio.
Kategora apunta al primer trimestre de 2028, sujeto al avance de la obra y a las licencias del Ayuntamiento de Sant Adrià de Besòs.
Más de 1.000 metros cuadrados de zonas comunes (piscina, gimnasio, coworking y zonas gastronómicas) y un hub comercial a pie de calle también de unos 1.000 metros cuadrados, abierto a vecinos y comercios locales.
