
En la reciente cumbre de Escudo de las Américas celebrada en Florida, José Antonio Kast, presidente electo de Chile, sostuvo un encuentro con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, marcado por un intercambio de elogios y alineamientos estratégicos. Durante el evento, Kast expresó su respaldo a la operación militar que llevó a la captura de Nicolás Maduro en Venezuela, considerándola un paso necesario ante la influencia del “narcodictador” en la región. Esta declaración coincide con la postura de Trump, quien ha reforzado su apoyo a Kast tras su victoria electoral, recordando la influencia que su respaldo puede tener en las elecciones en América Latina. A pocos días de asumir la presidencia, Kast enfrenta desafíos significativos en política exterior, intentando equilibrar las relaciones con su principal socio comercial, China, mientras se alinea con la estrategia de Washington de limitar la influencia de Beijing en la región.
En el contexto de Escudo de las Américas, donde se reunieron líderes de derecha de la región, el enfoque se centró en combatir el narcotráfico y la inmigración masiva, promoviendo una coalición de naciones comprometidas con la seguridad y la prosperidad hemisférica. La reunión se dio en el marco de tensiones previas con el actual Gobierno chileno de Gabriel Boric, exacerbadas por un proyecto de cable de fibra óptica financiado por China, lo que llevó a sanciones desde Washington. A raíz de estas diferencias, Kast decidió interrumpir el proceso de traspaso de mando con Boric. En Miami, el presidente electo reafirmó su disposición para cooperar en la lucha contra el crimen organizado, siempre que se respete la legalidad chilena. Con Francisco Pérez Mackenna como futuro canciller, Kast busca mantener una política exterior que equilibre las presiones de Estados Unidos y China, mientras refuerza los lazos con el primero, en una región cada vez más polarizada.
Leer noticia completa en El Pais.
