

La ciudad de Alcalá de Henares ha enfrentado este miércoles una jornada marcada por intensas rachas de viento y copiosas lluvias, que han generado múltiples incidencias, mayormente en el arbolado urbano. Bajo la dirección de la alcaldesa Judith Piquet, se llevó a cabo una crucial reunión del Grupo de Coordinación de Emergencias, en la que se reunieron representantes de todas las concejalías y servicios municipales involucrados en la gestión de situaciones climáticas adversas.
A lo largo del día, los servicios municipales se han desplegado en diversas áreas de la ciudad, realizando más de 25 intervenciones relacionadas con la caída o el riesgo de caída de árboles, garantizando la seguridad en cada rincón del municipio. A la par, se ha observado un aumento significativo en el caudal del río Henares debido a las fuertes precipitaciones registradas y los desembalses en su cabecera, llevando al río a un nivel de alerta roja. No obstante, desde el consistorio se enfatiza que la situación dista de la vivida el año anterior durante los meses de marzo y abril, cuando el río alcanzó niveles peligrosamente altos.
El Concejal de Medio Ambiente, Vicente Pérez, subrayó que «estamos muy lejos de la situación del año pasado, pero preparados para actuar si fuera necesario». De hecho, el nivel actual del río se ubica casi dos metros por debajo de la máxima cota alcanzada el pasado año, por lo que, por el momento, no se perciben riesgos inminentes para la ciudad.
En respuesta a esta situación, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un plan especial de vigilancia del río Henares, dividiendo la ribera en cinco sectores con énfasis en los puntos más vulnerables a inundaciones. Se han establecido tres niveles de alerta operativa, con una presencia reforzada de la Policía Local y Protección Civil, permitiendo un control constante y detallado del estado del caudal.
Entre las medidas de precaución, se incluye la señalización y balizamiento de accesos a zonas potencialmente inundables, junto con un refuerzo en la vigilancia de caminos y entornos escolares cercanos al cauce. Además, se ha iniciado una campaña informativa para aconsejar a los ciudadanos sobre medidas de seguridad y limitar el acceso a áreas no transitables.
En el entorno del arroyo Camarmilla, se han fijado cuatro puntos de control del caudal en los principales puentes y pasos elevados, identificando zonas que históricamente han mostrado mayor riesgo y requieren prioridad en la vigilancia.
Pese a las intensas lluvias y los desafíos actuales, el Ayuntamiento de Alcalá de Henares asegura que todas las medidas necesarias para proteger a la comunidad están listas para ser implementadas al instante. Pérez, al finalizar la reunión de emergencia, apeló a la ciudadanía a ejercer prudencia, evitar las zonas arboladas y mantenerse alejados de las orillas del río, enfatizando la colaboración como clave para enfrentar estas adversidades climáticas con eficacia.
