Durante el Festival de Venecia, se proyectó «El mago del Kremlin», dirigida por Olivier Assayas, una película que aborda la caída de la Unión Soviética y el ascenso de Vladímir Putin, interpretado por Jude Law. Basada en la obra de Giuliano da Empoli, la película ofrece un retrato intrigante del poder político en Rusia, donde el consejero Vadim Baranov, encarnado por Paul Dano, guía al espectador a través de la transformación del país. Sin embargo, lo que más llama la atención es la inquietante similitud de la ficción con la realidad actual, especialmente en términos de manipulación, corrupción y propaganda, algo que resuena en un contexto donde la invasión a Ucrania sigue siendo un conflicto vigente.
Por otro lado, el festival presentó «Father Mother Sister Brother» de Jim Jarmusch, un filme que se distingue por la economía de diálogos contrastando con la política telegrafiada en «El mago del Kremlin». Con un elenco estelar, incluidas figuras como Cate Blanchett y Adam Driver, Jarmusch explora las complejidades familiares mediante el silencio y la interacción humana esencial. Con ambos filmes, Venecia ofreció material para reflexión post-proyección. Además, el cineasta expresó su preocupación sobre la financiación del cine independiente, destacada tras las críticas a Mubi por su relación con una empresa israelí. Esta discusión tocó temas de moralidad y financiamiento en un contexto de tensiones globales, mostrando el inmenso peso que los contextos políticos actuales imponen en el arte cinematográfico.
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