

La violencia en el entorno laboral no siempre se manifiesta a través de agresiones evidentes como gritos, insultos o descalificaciones. Existen formas de acoso menos visibles pero igualmente dañinas que afectan a miles de trabajadores y que, a menudo, pasan desapercibidas para quienes las sufren. La marginación, la exclusión sistemática y la privación de tareas importantes son conductas que pueden configurarse como formas de acoso laboral, aunque no dejen huellas físicas evidentes.
El abogado Juanma Lorente ha señalado en sus recientes intervenciones en redes sociales que la falta de asignación de trabajo durante la jornada laboral también constituye un acto de acoso. Según explica, cuando una empresa no proporciona tareas a un empleado en su horario habitual, se genera un daño psicológico que puede tener consecuencias profundas. Este tipo de prácticas suelen pasar desapercibidas porque no dejan evidencias visibles ni físicas, lo que dificulta su denuncia y reconocimiento.
Lorente advierte que la presión por omisión, es decir, la negligencia activa de las empresas en asignar funciones o responsabilidades a ciertos empleados, refleja una forma de acoso laboral “silenciosa” pero perjudicial. En promedio, muchos trabajadores encuentran que pasan horas sin tareas asignadas, limitándose a mirar al techo o a observar cómo en otros departamentos sus colegas llevan adelante su trabajo. Esta estrategia de desgaste busca minar la autoestima del trabajador, generando una sensación de inutilidad y promoviendo su salida voluntaria, con el objetivo de evitar costosos procesos de despido.
El especialista destaca que esta forma de acoso tiene un objetivo claro: “hacerte ver que no sirves para nada” y así facilitar la renuncia por parte del empleado. Además, prácticas como la privación de funciones o responsabilidades específicas se utilizan para inducir la salida forzada, lo cual, según Lorente, es una situación gravísima que afecta tanto el bienestar psicológico como el rendimiento laboral.
El aislamiento profesional y la privación de tareas pueden generar en muchas personas la sensación de inutilidad y pérdida de valor, afectando no solo su salud emocional sino también su rendimiento en el trabajo. Algunos empleados incluso llegan a quitar trabajo a sus propios compañeros con la esperanza de mantener alguna actividad durante su jornada y no ser completamente invisibilizados. La recomendación del abogado es clara: quienes enfrentan este tipo de estrategias no deben permanecer pasivos. “Si estás en esta situación, muévete, reclama”, aconseja.
El reconocimiento de estas conductas como formas de acoso labora l es fundamental para visibilizarlas y enfrentarlas. La difusión de testimonios y sensibilización social están siendo claves para que muchas víctimas no se sientan solas o desamparadas. La jurisprudencia ya reconoce que la marginación laboral puede constituir violencia psicológica, por lo que este tipo de acoso no debe ser considerado menor o menos grave.
La lucha contra el acoso laboral requiere una mayor atención y el compromiso de instituciones y empleadores para establecer entornos de trabajo saludables, donde la dignidad y la integridad de los empleados sean respetadas en todas sus formas.
