La economía de Estados Unidos enfrenta un momento crítico, con JPMorgan Chase, el mayor banco del país, pronosticando una recesión este año debido a la guerra comercial iniciada por el expresidente Donald Trump. El economista jefe del banco, Michael Feroli, advirtió que el PIB real podría contraerse debido a los altos aranceles impuestos, con una estimación de caída del 0,3% para fin de año. Se espera que la actividad económica se reduzca a un ritmo trimestral anualizado del 1% en el tercer trimestre y 0,5% en el cuarto, lo que incrementaría el desempleo al 5,3%. La presión inflacionaria, derivada de esta situación, podría ser más intensa que la post-pandemia ya que los consumidores podrían mostrarse reacios a gastar sus ahorros en un entorno de incertidumbre.
Los mercados financieros ya reflejan esta preocupación, pues el índice S&P 500 ha experimentado una caída superior al 10% en solo dos días, mientras las empresas estadounidenses han perdido más de cinco billones de dólares en valor de mercado. Otras entidades, como Barclays y Citi, también han ajustado sus previsiones económicas, apuntando hacia una posible recesión. En este contexto, la estanflación se vislumbra como un escenario temido, complicando la labor de la Reserva Federal, que podría verse obligada a retomar las bajas en las tasas de interés. El presidente de la Reserva, Jerome Powell, también expresó su alarma sobre los aranceles de Trump, anticipando efectos económicos más severos de lo previsto, traducidos en menor crecimiento y más inflación.
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