La tensión interna entre figuras prominentes de la Cuarta Transformación ha alcanzado nuevos niveles con las recientes acusaciones hechas por Julio Scherer Ibarra, exconsejero jurídico de la presidencia, en su libro «Ni venganza ni perdón». El blanco principal de estas denuncias es Jesús Ramírez Cuevas, exvocero del expresidente Andrés Manuel López Obrador y actual coordinador de asesores de la presidenta Claudia Sheinbaum. Scherer Ibarra, junto con el periodista Jorge Fernández Menéndez, lanza serias acusaciones contra diversos miembros del equipo de López Obrador, afirmando que Ramírez Cuevas impulsó un decreto presidencial para beneficiar económicamente a ex-trabajadores de la Compañía de Luz y Fuerza, lo cual habría tenido un costo significativo para el erario público. Además, el libro sugiere vínculos de Ramírez Cuevas con actividades ilícitas, como su supuesta relación con Sergio Carmona, conocido como “el rey del huachicol”, y otras prácticas poco éticas en la administración pública.
En respuesta, Ramírez Cuevas ha negado rotundamente las acusaciones, calificando el libro como un ataque disfrazado contra el movimiento de la Cuarta Transformación y sus líderes. En una extensa carta dirigida a la opinión pública, defiende su integridad y rechaza la existencia de vínculos personales o políticos con figuras delictivas. Cuevas asegura que nunca participó ni en la organización de campañas electorales ni en manipulaciones mediáticas, desafiando a sus críticos a presentar pruebas en su contra ante los tribunales. En medio de estos señalamientos, la presidenta Sheinbaum ha respaldado a Ramírez Cuevas, asegurando la continuidad de su rol en el gobierno y citando su historia compartida de activismo estudiantil desde los años 80. Al reivindicar su trayectoria como periodista y activista, Ramírez Cuevas sostiene su compromiso con la lucha contra la corrupción y la justicia social.
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