En 2020, Japón revolucionó la supercomputación con el lanzamiento de Fugaku, un superordenador que rápidamente se posicionó a la vanguardia global. Construido por RIKEN y Fujitsu, Fugaku alcanzó impresionantes 442 petaflops en cálculos clásicos y 2 exaflops en precisión mixta. Sin embargo, las demandas actuales de inteligencia artificial y simulaciones complejas han motivado a la nación nipona a iniciar el desarrollo de su sucesor: FugakuNEXT.
Esta nueva generación, prevista para estar operativa en 2030, promete incorporar avances significativos. Entre sus características destacan la nueva CPU FUJITSU-MONAKA-X, mejoras en el procesamiento paralelo a través de GPUs NVIDIA de última generación y un ambicioso objetivo de rendimiento de hasta 600 EFLOPS en FP8, lo que podría convertirlo en el primer superordenador zettascale del mundo. Además, se espera un salto de 100 veces el rendimiento en aplicaciones respecto a su predecesor, manteniendo un consumo energético similar.
Lo que distingue a FugakuNEXT es su capacidad para integrar IA y HPC en un solo entorno operativo. Esto permitirá que la IA acelere las simulaciones a través de modelos sustitutos y que los algoritmos contribuyan al desarrollo de nuevas aplicaciones científicas, desde el diseño de materiales hasta la predicción sísmica.
En el contexto internacional, Japón busca posicionarse a la par de Estados Unidos y Europa, quienes actualmente lideran en el ámbito del exascale con máquinas como Frontier y el próximo JUPITER europeo. Frente a estas potencias, FugakuNEXT representa un audaz intento de dar un salto disruptivo hacia la era zettascale.
Los desafíos técnicos que enfrenta este proyecto son variados. Mantener un consumo de 40 MW mientras se incrementa drásticamente el rendimiento es una tarea titánica que requerirá innovaciones en la eficiencia de la CPU, GPU y la memoria. Otro reto es lograr una integración fluida y de alta eficiencia entre las CPU FUJITSU-MONAKA-X y las GPUs NVIDIA, algo que podría ser facilitado por futuras interconexiones avanzadas. Además, el entorno de desarrollo y software deberá ser optimizado para sacar partido a este nuevo nivel de computación.
Desde el punto de vista estratégico, el proyecto es ambicioso. Japón no solo busca mantener su competitividad, sino redefinir los estándares de la supercomputación mundial. Si FugakuNEXT cumple con sus promesas, podría establecer un nuevo paradigma en campos cruciales como la simulación climática, la biotecnología y la inteligencia artificial generativa para la ciencia. Sin embargo, también existen riesgos significativos; si Japón no logra alcanzar sus objetivos técnicos, podría quedar rezagado frente a competidores occidentales.
La comunidad científica internacional se beneficiaría de un ecosistema paralelo en la nube, que permitiría a investigadores y desarrolladores acceder a versiones virtuales de FugakuNEXT antes de su lanzamiento oficial. Esto facilitaría la optimización del software y la preparación para la nueva era de la supercomputación. Japón, con su audacia tecnológica, podría estar a las puertas de liderar el futuro de la informática avanzada.
Más información y referencias en Noticias Cloud.