Las luces en La Teatrería, un modesto teatro en la colonia Roma de Ciudad de México, iluminan a Itatí Cantoral al inicio de la obra «Juicio a una zorra». La actriz, de 50 años, ingresa al escenario vestida de rojo y asume el rol de Helena de Troya, desafiando con humor y acidez las nociones convencionales sobre el personaje mitológico. Durante los primeros minutos, Cantoral desmenuza el estigma de promiscua que acompaña a Helena, cuestionando su papel en la historia que relata la guerra de Esparta y la caída de Troya. A medida que la obra avanza, los tonos ligeros del primer acto se transforman en una narrativa más oscura y pesada, culminando en un clímax emocional que deja a la actriz visiblemente afectada.
La dirección de Alonso Íñigo ha sido clave para Cantoral, quien admite que el proceso de preparación le provocó miedo e inseguridad. Gracias a Íñigo, quien ofreció un ambiente de trabajo amable y paciente, la actriz logró encontrar la profundidad emocional necesaria para su interpretación. La obra incorpora alusiones modernas y cuestiona la percepción misógina de las palabras, un tema que resuena en libros contemporáneos como «Perreo, una revolución» de Cazzu. Después de ocho semanas de funciones con entradas agotadas, «Juicio a una zorra» concluye su primera temporada, pero debido al éxito y a la respuesta positiva del público, se ha anunciado una segunda temporada para septiembre y octubre de 2025. Cantoral, encantada con la experiencia, se declara enamorada de su personaje, anticipando con entusiasmo su regreso al escenario.
Leer noticia completa en El Pais.