En una acción que desafía la legalidad internacional, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, ha llegado a Budapest junto a su esposa, Sara, gracias a una invitación del gobierno húngaro liderado por Viktor Orbán. Este movimiento ocurre a pesar de la orden de arresto emitida por el Tribunal Penal Internacional (TPI) contra Netanyahu por presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos durante la ofensiva militar sobre Gaza. Hungría, a pesar de ser signataria del Estatuto de Roma que obliga a cumplir con las decisiones del TPI, ha decidido garantizar la seguridad de Netanyahu durante su visita, una decisión confirmada por el ministro de Defensa húngaro, Kristóf Szalay-Bobrovniczky, a través de redes sociales. La recepción incluyó honores militares, resaltando la estrecha relación entre Orbán y Netanyahu.
La agenda de Netanyahu en Hungría incluye conversaciones sobre el potencial traslado de la embajada húngara de Tel Aviv a Jerusalén, un paso que iría en contra de la postura oficial de la Unión Europea y de la resolución 478 del Consejo de Seguridad de la ONU. Esta resolución, vigente desde 1980, insta a los Estados miembros a retirar sus embajadas de Jerusalén en respuesta a la ocupación israelí de la parte oriental de la ciudad desde 1967, que se considera debería ser la capital de un futuro Estado palestino. El apoyo de Orbán a Israel, sumado a sus acciones contrarias a las directrices comunitarias, subraya una creciente tendencia en algunos países europeos de priorizar intereses bilaterales y alineamientos políticos por sobre el consenso diplomático internacional.
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