Irán ha lanzado el ataque más significativo contra Israel en años recientes, disparando aproximadamente 200 misiles a diferentes puntos del estado hebreo como respuesta a las muertes de Hasan Nasralá, líder de Hezbolá, e Ismail Haniye, líder de Hamás. Pese a la magnitud del bombardeo, no se han reportado muertes en Israel, aunque sí heridos leves debido a metralla y accidentes mientras los civiles se dirigían a refugios antiaéreos. El sistema defensivo conocido como la «Cúpula de Hierro» ha sido efectivo en minimizar daños mayores. Este evento ha provocado reacciones a nivel internacional, con el secretario general de la ONU, António Guterres, condenando la escalada del conflicto en Oriente Medio.
En paralelo, el Consejo de Seguridad de la ONU se reunió de emergencia en una sesión donde las tensiones fueron palpables, especialmente entre representantes de Israel e Irán, quienes intercambiaron acusaciones mutuas de terrorismo. Israel indicó que Irán debe enfrentar severas consecuencias por este acto, mientras que Teherán, respaldado por Rusia, se ha mostrado desafiante ante posibles acciones futuras en caso de ser atacado nuevamente. Mientras la región observa detenidamente el desarrollo de este conflicto, otras facciones como los hutíes de Yemen han lanzado ataques adicionales contra Tel Aviv, en un gesto que demuestra una confluencia de fuerzas regionales dispuestas a desafiar la estabilidad en la zona. Además, la situación ha causado consecuencias humanitarias, como el envío de dos aviones por parte del Gobierno español para evacuar a ciudadanos de Líbano ante el riesgo de quedar atrapados en el creciente conflicto.
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