
El gabinete de Seguridad de Israel ha aprobado la extensión de la autoridad civil israelí en varias áreas de Cisjordania, decisión revelada por el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y el ministro de Defensa, Israel Katz. Este anuncio, ampliamente difundido por la prensa israelí, indica cambios drásticos en la gestión del área, permitiendo la aceleración del desarrollo de asentamientos y facilitando la adquisición de tierras palestinas por parte de colonos. La medida afecta al 40% del territorio ocupado, cuya administración estaba destinada a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) según los Acuerdos de Oslo, y busca, según sus críticos, socavar aún más el concepto de un Estado palestino independiente. La administración civil ahora podrá intervenir en temas de infraestructura, lugares arqueológicos y cuestiones ambientales, cambios que también permitirán a los colonos judíos operar sin los permisos complejos que se requerían previamente.
La decisión ha sido condenada por la oficina del presidente palestino Mahmud Abbas, quien calificó el movimiento como una continuación de la «guerra del Gobierno israelí contra los palestinos». La presidencia palestina advierte sobre las graves implicaciones de esta medida, que consideran una implementación práctica de la anexión y desplazamiento de palestinos, y solicita la intervención del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Mientras tanto, Israel Katz afirmó que las reformas proporcionarían certeza jurídica para los colonos, quienes ahora pueden operar al mismo nivel que cualquier ciudadano israelí en territorio internacionalmente reconocido. Paralelamente, la eliminación de restricciones legales y administrativas previas abren el camino para la expansión de asentamientos, ignorando el Protocolo de Hebrón de 1997. La ampliación de estas políticas de colonización se alinea con el objetivo trazado por el Gobierno israelí, respaldado por el Consejo Yesha, que busca consolidar su soberanía en terreno palestino.
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