El ministro israelí ha afirmado que fue enviado a reunirse con los líderes de los países considerados parte del «eje del mal». Durante una rueda de prensa, destacó la importancia de establecer diálogos estratégicos para abordar amenazas comunes y buscar soluciones diplomáticas. Esta declaración llega en un momento de creciente tensión en la región, donde varios países han expresado preocupaciones sobre la estabilidad y la seguridad. El objetivo, según el ministro, es desmantelar redes de enemistad y forjar alianzas que puedan servir a intereses mutuos.
La comunidad internacional ha seguido de cerca estos movimientos, subrayando la relevancia de los encuentros para la geopolítica global. Analistas políticos sugieren que estas reuniones podrían redefinir los alineamientos actuales, promoviendo un ambiente más colaborativo. Sin embargo, existen voces críticas que advierten sobre potenciales riesgos, señalando que el acercamiento podría legitimar a gobiernos con historiales polémicos. Este desarrollo marca un posible cambio de estrategia en la política exterior israelí, que tradicionalmente ha mantenido posiciones firmes frente a dichas naciones.
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