Una nueva serie de bombardeos por parte de Israel en la Franja de Gaza ha dejado un saldo de 21 personas muertas y 83 heridas, según cifras del ministerio de Sanidad gazatí. Estos ataques, ocurridos el sábado, configuran una de las jornadas más sangrientas desde el inicio de la tregua, que parecía prometer un respiro de la violencia crónica en la región. Sin embargo, las agresiones se han intensificado, con la muerte de 339 civiles palestinos desde el alto el fuego, un crítico panorama que afecta principalmente a mujeres, niños y ancianos. Las autoridades israelíes justifican estos ataques alegando violaciones a la tregua por parte de Hamás, mientras que esta última acusa a Israel de fabricar pretextos para reanudar hostilidades y urge a Estados Unidos a intervenir a favor de mantener la paz.
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha defendido las acciones militares, argumentando que continuarán debido a las múltiples violaciones del acuerdo por parte de Hamás. El sábado, las fuerzas israelíes llevaron a cabo diversos ataques, incluidos bombardeos en barrios densamente poblados de Ciudad de Gaza, causando numerosas bajas. Los enfrentamientos no solo dejaron un saldo trágico en Gaza, sino también en Líbano, donde el ejército israelí asegura haber abatido a dos combatientes de Hezbolá. La continuidad de estas ofensivas, que Israel justifica como necesarias para su seguridad, amenaza la noción de paz en la región, previamente impulsada por el presidente estadounidense Donald Trump, en medio de un contexto en el que a Gaza se le niega el suministro de ayuda humanitaria crítica en cantidades suficientes.
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