
El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Ali Larijaní, ha refutado las afirmaciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre un posible interés iraní en negociar para poner fin a la guerra, tras el fallecimiento del líder supremo Ali Jameneí en un ataque reciente. Larijaní, quien se perfila como una figura de poder central en Irán, asegura que no habrá negociaciones con Estados Unidos, subrayando una estrategia de resistencia y ofensiva regional que ha resultado en al menos 555 bajas iraníes. En el contexto de un conflicto en escalada, Teherán ha extendido sus ataques a países vecinos y aliados occidentales, incluyendo un ataque con drones a una base británica en Chipre, en una clara señal de expansión del conflicto más allá de sus fronteras.
En paralelo, la situación interna en Irán se complica con sectores de la población que celebran la caída de Jameneí, mientras el régimen intenta mantener el control cerrando el acceso a internet y reprimiendo posibles protestas. La ausencia de Ali Jameneí ha propiciado un complejo escenario de liderazgo, con un triunvirato anunciado para dirigir temporalmente al país, aunque la figura de Larijaní se destaca sobre el resto como líder de facto. En el escenario internacional, Irán se encuentra aislado, con Rusia y otras potencias reacias a intervenir, aunque sigue contando con el apoyo simbólico de milicias regionales como Hezbolá, que han retomado hostilidades contra Israel, intensificando aún más un conflicto que amenaza con desestabilizar la región en múltiples frentes.
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