
En las últimas 24 horas, la tensión en la región entre Irán, las milicias libanesas de Hezbolá e Israel ha escalado drásticamente. Según el último reporte del Ministerio de Salud israelí, los bombardeos han provocado al menos un muerto y 303 heridos, de los cuales ocho se encuentran en estado grave. Esta ofensiva se inició como represalia a un ataque estadounidense en el centro de enriquecimiento de uranio de Natanz, lo que llevó a Irán a lanzar una fuerte contraofensiva hacia las instalaciones nucleares israelíes y otras localidades del sur del país, superando las capacidades de los sistemas de defensa antiaérea israelíes.
A su vez, el Ejército israelí ha activado varias alertas nacionales ante nuevos lanzamientos de misiles iraníes y ha confirmado la muerte de un soldado por los ataques de Hezbolá en el norte. En un contexto de agresiones mutuas, el presidente estadounidense ha emitido un ultimátum a Irán, amenazando con atacar sus centrales eléctricas si no se reabre el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas. Mientras tanto, Irán ha declarado que uno de sus nuevos drones, el ‘Arash 2’, se ha diseñado para evadir radares y ha prometido realizar ataques más contundentes contra objetivos israelíes.
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