
La Delegación del Gobierno en Melilla ha iniciado una investigación formal tras el reporte de insultos y amenazas racistas dirigidos por agentes de la Unidad de Intervención Policial (UIP) hacia un ciudadano melillense musulmán. Los hechos, que ocurrieron en una cafetería céntrica de la ciudad el pasado sábado, fueron denunciados por la Comunidad Musulmana de Melilla, que señaló la presencia de familias y menores en el establecimiento durante el incidente. La delegada del Gobierno, Sabrina Moh, manifestó su condena a actitudes racistas y enfatizó que es esencial mantener la tolerancia cero ante el racismo en una sociedad democrática.
La comunidad musulmana considera que lo sucedido, si se confirma, resalta una grave amenaza a la convivencia y la dignidad de las personas. En su declaración, exigen una investigación exhaustiva y la correspondiente depuración de responsabilidades, no solo de los agentes implicados, sino también de aquellos que pudieron haber tolerado o secundado su comportamiento. Además, insisten en la importancia de remitir el caso a la Fiscalía por posibles delitos de odio y han reclamado medidas preventivas para garantizar que los representantes de las fuerzas de seguridad actúen con respeto y dignidad, asegurando que ninguna familia se sienta intimidada por su fe o identidad en espacios públicos.
Leer noticia completa en 20minutos.
