

Un reciente descubrimiento ha puesto de relieve el potencial de ciertas bacterias orales en la lucha contra las alergias alimentarias, específicamente las causadas por el cacahuete. Investigadores han identificado que las bacterias del género Rothia, presentes de manera natural en la boca, poseen la capacidad de degradar las proteínas del cacahuete responsables de desencadenar reacciones alérgicas severas, como la anafilaxia. Esta reacción, potencialmente mortal, puede desarrollarse en cuestión de minutos y representa una de las manifestaciones más críticas de las alergias al cacahuete.
Los estudios revelaron que las proteínas del cacahuete, conocidas por su alto poder alergénico, eran eficientemente digeridas por las bacterias Rothia. Además, se observó que cuando las proteínas pre-digeridas por estas bacterias se utilizaban como estímulos sobre células alérgicas, las respuestas eran significativamente menores comparadas con aquellas desencadenadas por cacahuete sin tratar. Estos hallazgos fueron respaldados por ensayos en modelos de ratón, donde la colonización del intestino por las bacterias Rothia resultó en una notable reducción de la gravedad de las reacciones alérgicas cuando se administraba cacahuete por vía oral.
El estudio dio un paso más al analizar su impacto en humanos, involucrando a pacientes alérgicos al cacahuete de importantes centros hospitalarios en Estados Unidos, como el Hospital Mass General de Boston y el Hospital Monte Sinaí de Nueva York. Se encontró que aquellos con una mayor presencia de estas bacterias en su saliva mostraban una mayor tolerancia al alérgeno, indicando un umbral más alto antes de experimentar una reacción alérgica. Este hallazgo promete esclarecer las variaciones entre individuos en cuanto al riesgo de desarrollar alergias y podría ser crucial en la predicción de susceptibilidad en diferentes pacientes.
La investigación sugiere un cambio de paradigma en el abordaje de las alergias alimentarias. La modulación de la microbiota, incrementando la presencia de bacterias beneficiosas como Rothia, podría convertirse en una alternativa terapéutica de vanguardia. En lugar de depender únicamente de medicamentos tradicionales para tratar las alergias, el uso de probióticos específicos ofrece una estrategia innovadora para minimizar reacciones adversas y mejorar la tolerancia a alimentos potencialmente peligrosos. Este enfoque no solo podría aliviar los síntomas, sino también prevenirlos, abriendo una nueva avenida en el tratamiento de las alergias alimentarias, que se han incrementado en la población global.
Este prometedor avance científico ha sido liderado por los doctores Rodrigo Jiménez y Alberto Caminero, quienes han trabajado en conjunto con sus respectivos grupos de investigación del IIS Princesa y la Universidad de MacMaster. Su colaboración podría sentar las bases para futuros tratamientos innovadores que transformen la manera en que se gestionan las alergias alimentarias en el mundo.
