El comité de la Cámara de Representantes, encargado de supervisar la integridad electoral en Estados Unidos, ha solicitado a ActBlue, la plataforma de recaudación de fondos del Partido Demócrata, que proporcione información sobre la financiación recibida por la vicepresidenta Kamala Harris. Las inquietudes del comité se centran en la posible infiltración de fondos de países como Irán, China, Rusia y Venezuela, a través de «donantes de paja», una práctica donde se utiliza la identidad de ciudadanos estadounidenses para disimular contribuciones extranjeras, algo legalmente prohibido. ActBlue, especializado en facilitar pequeñas donaciones, ha permitido la recaudación de más de 1,500 millones de dólares para candidatos demócratas, con una concentración notable hacia la campaña de Harris. Preocupaciones sobre la falta de medidas de seguridad, como la no exigencia del CVV al realizar donaciones, han incrementado las sospechas de posibles irregularidades en estas contribuciones.
Bryan Steil, presidente del Comité de Administración de la Cámara de Representantes, ha alertado a Regina Wallace-Jones, directora ejecutiva de ActBlue, sobre la posibilidad de una citación, enfatizando la preocupación ante prácticas laxas que podrían facilitar la manipulación por actores extranjeros. Investigaciones preliminares del comité mostraron que numerosas donaciones emanaban de áreas de bajos ingresos, lo que despertó sospechas sobre la autenticidad de las transacciones. Estos resultados han sido remitidos a fiscales generales en 19 estados, sugiriendo una posible investigación penal o civil. La controversia resurge en una atmósfera reminiscenta del escándalo Chinagate de los años 90, donde empresarios vinculados a China utilizaron tácticas similares para apoyar las campañas de reelección de Bill Clinton. En aquel entonces, las implicaciones legales fueron severas, y decenas de personas enfrentaron consecuencias por estas prácticas ilícitas.
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