La situación en el norte de Israel ha escalado de manera significativa, ya que el ejército israelí (FDI) ha comunicado que Hezbolá lanzó cerca de 180 misiles en varios ataques este viernes. Estos ataques son parte de una secuencia de hostilidades que se han intensificado recientemente en el marco de la guerra que comenzó hace casi un año entre Israel y Hamás. Según las FDI, Hezbolá habría lanzado más de 550 misiles desde Líbano en la última semana, aunque la mayoría han sido interceptados y no han alcanzado sus objetivos, con la excepción de algunos que han provocado incendios en áreas deshabitadas al impactar en el suelo. En respuesta, las fuerzas israelíes han intensificado sus operaciones, informando la neutralización de aproximadamente 250 combatientes de Hezbolá y el ataque a más de 2.000 objetivos militares, que incluyen infraestructuras, almacenes de armas y puntos estratégicos de lanzamiento de cohetes.
Paralelamente, las FDI han intensificado los bombardeos en diversas localidades del Líbano, incluyendo el sur del país y la capital, Beirut. Las operaciones han tenido como blanco específico las instalaciones y arsenales de Hezbolá, buscando debilitar la estructura logística y de coordinación del grupo islamista. En el sur de Líbano, los enfrentamientos a nivel terrestre también se han intensificado, con reportes de emboscadas y ataques directos a tropas israelíes. La reciente intensificación de las hostilidades se produce tras los ataques de Hezbolá al territorio israelí, en respuesta a una ofensiva previa de Hamás que tuvo lugar el 7 de octubre de 2023, marcando un año de agitación y en la que murieron casi 1.200 personas. Las FDI, con un enfoque renovado, han tomado medidas decisivas contra la cúpula de Hezbolá, llegando a declarar la eliminación de su líder, Hasán Nasralá, en una acción clave en sus esfuerzos por desmantelar la estructura de poder del grupo en el Líbano.
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