Hasan Nasralá, líder de Hezbolá desde 1992, ha supervisado la evolución de la milicia chií convirtiéndola en una de las más armadas del mundo, con un fuerte respaldo de Irán. Durante 32 años, Nasralá ha dirigido a Hezbolá en constantes enfrentamientos con Israel, convirtiéndose en una figura prominente y polarizante en el mundo árabe. Los recientes informes de medios israelíes sostienen que Nasralá era el objetivo de un ataque en Beirut, el último de una serie de ofensivas intensificadas en la última semana. A pesar de no haber comentarios oficiales, una fuente cercana a Hezbolá confirmó que Nasralá sobrevivió al ataque. Reconocido como un orador carismático, sus discursos, seguidos tanto por aliados como por enemigos, juegan un papel crucial en la unidad y movilización del grupo.
La influencia de Nasralá se ha extendido más allá del Líbano, notablemente durante el conflicto iniciado por la guerra de Gaza, cuando Hezbolá lanzó ataques contra Israel en apoyo a Hamás. Este acto inspiró a otros grupos en Yemen e Irak a actuar bajo el Eje de la Resistencia. Sin embargo, la implicación en la guerra de Gaza ha traído consecuencias adversas para la milicia, con numerosos miembros muertos y heridos. Nasralá prometió represalias, augurando un «ajuste de cuentas» inminente. Mientras tanto, los ataques israelíes han aumentado, resultando en la muerte de varios comandantes y un bombardeo masivo en áreas controladas por Hezbolá en Líbano, matando a cientos de personas. A pesar de estos desafíos, Nasralá continúa siendo una figura central y simbólica, recordada por haber expulsado a las fuerzas israelíes del sur del Líbano en 2000.
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