Israel ha anunciado una intensificación significativa de su operación militar en Gaza, lo que conllevará la evacuación masiva de civiles de las áreas afectadas. Esta decisión sigue a la ruptura, por parte de Israel, de la tregua acordada con Hamás en enero, la cual se deterioró el 18 de marzo. La ofensiva busca ejercer presión sobre la milicia palestina Hamás, en un contexto en el que partes de Gaza, ya gravemente afectadas por el conflicto, serán nuevamente atacadas por el ejército israelí. Este movimiento podría agravar la ya crítica situación humanitaria en la región, elevando las tensiones en un conflicto que parece lejos de resolverse.
El Ministro de Exteriores israelí, Israel Katz, explicó que la operación incluirá el control de grandes áreas de la franja de Gaza, instando a los civiles a distanciarse de Hamás y liberar a los rehenes como una solución para terminar con la violencia. Katz resaltó la necesidad de desmantelar la estructura de poder de Hamás en Gaza, presentándolo como un paso crucial para evitar futuras hostilidades. La comunidad internacional observa con preocupación esta escalada, mientras organizaciones humanitarias advierten sobre las graves consecuencias para la población civil atrapada en medio del conflicto.
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