En una iniciativa que marca un hito en el abordaje integral del cáncer de mama, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y el grupo de investigación GEICAM han conducido una jornada dedicada a pacientes que enfrentan esta enfermedad. Tradicionalmente, el enfoque oncológico se ha orientado hacia la prolongación de la supervivencia a través de tratamientos médicos. No obstante, cobra cada vez más importancia el bienestar integral, que comprende aspectos tanto físicos como emocionales y la promoción de hábitos de vida saludables. Este cambio de paradigma fue presentado por una treintena de profesionales de distintas especialidades ante un público de más de cien pacientes.
Uno de los temas centrales abordados durante esta jornada fue la detección y gestión del malestar, que, aunque no siempre está vinculado de forma directa con la propia enfermedad, afecta significativamente el ámbito emocional, social y físico de las pacientes. El impacto psicológico del cáncer de mama se ha ido reconociendo crecientemente, con la psico-oncología implementando nuevas terapias y técnicas de apoyo. «Desde la Unidad de Psicología Clínica del Instituto de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Gregorio Marañón, ofrecemos intervenciones adaptadas al momento específico de la enfermedad, las circunstancias y los recursos de cada paciente», explicó Begoña Arbulo, psicooncóloga del centro. Estas intervenciones, tanto grupales como individuales, brindan un espacio para que los pacientes compartan sus emociones, lo cual es considerado fundamental en cualquier etapa de la enfermedad.
Además, los efectos del cáncer de mama en la vida sexual de las pacientes fueron señalados como un aspecto que suele ser insuficientemente tratado. Cambios en la sexualidad, que incluyen la disminución del deseo sexual o la atrofia vaginal, empiezan a ser abordados a través de tratamientos novedosos, brindando así una solución a problemas anteriormente ignorados.
El papel de los hábitos de vida saludables en el tratamiento del cáncer de mama está respaldado por evidencia científica. La actividad física, por ejemplo, incrementa la calidad de vida y el pronóstico de las pacientes. Estudios indican que dedicar 150 minutos semanales al ejercicio puede reducir en un 12% el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Asimismo, en aquellas ya diagnosticadas, el ejercicio físico disminuye el riesgo de recurrencia y mejora la supervivencia al ayudar a regular factores inflamatorios y hormonales. Los beneficios también se extienden a la tolerancia a tratamientos oncológicos, reduciendo efectos secundarios y potenciando la salud cardiovascular y del sistema inmunológico.
En línea con estos hallazgos, el Hospital Gregorio Marañón ha puesto en marcha un programa pionero de ejercicios terapéuticos desde el año pasado. Este está diseñado a medida para cada paciente, combinando entrenamientos de fuerza y aeróbicos adaptados a sus necesidades específicas. Bajo la supervisión de un equipo multidisciplinario compuesto por un rehabilitador y un fisioterapeuta, se realiza una evaluación integral del estado físico, que abarca desde aspectos neurológicos hasta la tolerancia al ejercicio. Este programa, desarrollado durante ocho semanas, busca no solo mejorar la salud física sino también elevar la calidad de vida y el bienestar emocional de las pacientes, reafirmando así el compromiso del centro con un enfoque multidimensional en el tratamiento del cáncer de mama.