

En un avance científico que podría transformar el manejo de pacientes críticos, se está evaluando un nuevo sistema de reducción de sangrados que podría disminuir la necesidad de transfusiones sanguíneas en estos individuos. Este enfoque surge como respuesta a la preocupación creciente por la anemia adquirida, resultante de las continuas extracciones de sangre para análisis de laboratorio, donde según la literatura científica, la cantidad extraída suele superar hasta 40 veces el volumen necesario.
El ensayo clínico, que busca determinar la eficacia de estos sistemas, ha reclutado a 248 pacientes, con el objetivo de descubrir si se logra una reducción en la necesidad de transfusiones del 24% en aquellos pacientes que utilizan estos sistemas reducidos de sangría (SRS). El Hospital 12 de Octubre, uno de los cuatro centros públicos participantes a nivel nacional, ha sido el primero en completar su cuota de reclutamiento, aportando 64 pacientes críticos al estudio.
Los datos preliminares del ensayo proporcionan resultados prometedores, mostrando un ahorro de un litro de sangre por cada 100 días de uso de catéter arterial en el grupo que emplea el SRS. Esto se traduce en una reducción tres veces menor en el número de unidades de sangre transfundidas en comparación con el grupo control que sigue la práctica convencional de desechar sangre. Este hallazgo ha sido destacado en la revista de la Sociedad de Enfermeras de Cuidados Críticos de Inglaterra.
La importancia de estos resultados va más allá de la mejora en la seguridad y bienestar de los pacientes críticos, al tener también un positivo impacto ambiental. La reducción en la necesidad de transfusiones significa un menor consumo de materiales y menos emisiones de dióxido de carbono relacionadas con la producción y distribución de productos sanguíneos.
De confirmarse estos resultados en el análisis final de los 248 pacientes, el impacto podría ser significativo, reduciendo la morbi-mortalidad asociada a las transfusiones innecesarias y promoviendo un enfoque más sostenible tanto en el cuidado de la salud como en la protección ambiental. Este avance cuenta con la colaboración de múltiples especialistas de prestigiosos centros hospitalarios y universidades, quienes conforman el equipo de investigación del Grupo Ahorro Sangre.
