

Charlotte es el nombre del robot diseñado por las startups Earthbuilt Technology y Crest Robotics que construye una vivienda de 200 metros cuadrados en menos de 24 horas sin usar cemento y con materiales reciclables. Tiene seis patas, recorre el perímetro de la obra sin rieles, corrige desviaciones en tiempo real y trabaja sin intervención humana. Sus creadores estiman que equivale al trabajo de 100 obreros y reduce en cinco veces la mano de obra necesaria.
La máquina se enmarca en un abanico de tecnologías que están cambiando la construcción en varios países: robots albañiles que colocan hasta 1.000 ladrillos al día, impresoras 3D de hormigón, exoesqueletos para los operarios y drones de medición. El problema es que en España ninguna de estas herramientas ha encontrado todavía una adopción real.
Los datos del informe European Contractor Monitor H2-2025, elaborado por USP Research, lo confirman: solo el 4,5% de las constructoras españolas usa alguna forma de inteligencia artificial, frente a más del 12% de media en otros sectores. Más del 60% de los contratistas afirma que la robótica será clave en su futuro, pero las inversiones concretas siguen siendo escasas. El 30% prevé que la escasez de mano de obra cualificada será el mayor problema del sector en los próximos diez años.
El arquitecto Juan Goñi lo resume con una frase: “el problema no es la tecnología en sí, sino su adopción”. El sector de la edificación en España sigue siendo uno de los menos industrializados de la economía, con poca cultura de inversión en innovación y alta resistencia al riesgo. Eso penaliza la competitividad y encarece el precio final de las viviendas en un mercado ya bajo presión.
La Comunidad de Madrid ha señalado la reducción de trabas administrativas como una palanca para que el sector empresarial, incluido el de la construcción, gane competitividad. El Plan Industrial 2026-2030 de la Comunidad apunta precisamente a facilitar la actividad de sectores estratégicos. En el ámbito municipal, la Junta de Gobierno del Ayuntamiento del 14 de mayo aprobó medidas en materias de educación digital y sostenibilidad que inciden en la modernización del entorno urbano.
Charlotte es una máquina robótica de seis patas diseñada por Earthbuilt Technology y Crest Robotics capaz de construir una vivienda de 200 m² en menos de 24 horas, sin cemento y con materiales reciclables, con una capacidad equivalente a la de 100 obreros.
Según el European Contractor Monitor H2-2025, solo el 4,5% de las constructoras españolas emplea alguna forma de IA, frente a más del 12% en otros sectores. España está por debajo de la media europea en adopción de estas tecnologías.
Además de Charlotte, existen robots albañiles que colocan hasta 1.000 ladrillos al día, impresoras 3D de hormigón, exoesqueletos que refuerzan la capacidad de los operarios y drones para medición y replanteo. Todas están en fases avanzadas en otros países, pero su adopción en España es todavía marginal.
Según expertos del sector como el arquitecto Juan Goñi, el problema no es tecnológico sino cultural: falta de inversión en innovación, resistencia al riesgo y escasa cultura de industrialización en un sector que sigue siendo de los más artesanales de la economía española.
