

El Gobierno regional ha lanzado una ambiciosa iniciativa dotada de 415.000 euros para abordar un problema cada vez más palpable entre los jóvenes: el uso excesivo de las pantallas digitales, especialmente de los teléfonos móviles. Dirigido a jóvenes de entre 16 y 25 años, este proyecto busca concienciar sobre el impacto negativo que puede tener el uso intensivo de la tecnología en sus vidas.
El entretenimiento digital, que en principio parece inofensivo, puede propiciar la aparición de síntomas asociados a la ansiedad. Las tecnoadicciones están vinculadas a diversos riesgos: psicológicos, como la depresión y la baja autoestima; físicos, como el sedentarismo y los problemas de sueño; y sociales, como el aislamiento y la falta de interacción afectiva.
Más allá de las consecuencias directas en la salud mental y física, el abuso de tecnologías también incrementa la vulnerabilidad ante fenómenos como el sexting, el grooming o el cyberbullying. Estos problemas subrayan la importancia de establecer límites claros entre el uso de la tecnología y otras actividades.
Conscientes de esta problemática, el Ejecutivo autonómico ha puesto en marcha significativas acciones para mitigar estos riesgos. Desde el presente curso 2025/26, se ha eliminado el uso individual de dispositivos digitales en alumnos de Educación Infantil y Primaria, una medida que pretende reducir la exposición temprana a las pantallas.
Complementando estas medidas, el Servicio de Atención en Adicciones Tecnológicas (SAAT) ha sido un pilar fundamental de apoyo tanto para adolescentes como para sus familias. Este servicio, ya en marcha en varios puntos de Madrid, ha ofrecido asistencia a más de 43,000 personas. El equipo del SAAT está compuesto por expertos en áreas como identidad digital, redes sociales y privacidad en internet, y brinda un espacio de sensibilización y formación para los jóvenes y sus padres. Las terapias, que se extienden de 3 a 6 meses, demuestran una notable eficacia con una tasa de éxito superior al 80%.
La comunicación es clave en este escenario, y se insta a las familias a establecer un diálogo abierto con los jóvenes para fomentar un uso equilibrado de la tecnología. En este contexto, el Gobierno regional sigue apostando por estrategias y recursos que promuevan un uso saludable y consciente de los dispositivos digitales. Esta inversión no solo busca proteger a las futuras generaciones, sino también sentar las bases para una convivencia digital más segura y sostenible.
