
Soledad Iparragirre, conocida como Anboto, exdirigente de ETA condenada a casi 800 años de prisión, ha sido autorizada a salir de prisión bajo un régimen de semilibertad concedido por el Gobierno vasco. Anboto, quien jugó un papel significativo en la organización y extorsión de la banda terrorista, fue la voz femenina que anunció la disolución de ETA en 2018. Su salida de prisión, que le permitirá trabajar de lunes a viernes y regresar a la cárcel por las noches, ha sido duramente criticada por asociaciones como Covite y Dignidad y Justicia. Estas organizaciones ven la medida como injusta y vinculada a acuerdos políticos, particularmente entre el PSOE y Bildu, que según ellos, permiten la continuidad de Pedro Sánchez en el poder.
La aplicación del artículo 100.2 del Régimen Penitenciario, que ofrece una alternativa intermedia entre el segundo y tercer grado, ha generado controversia. Las críticas se centran en que Anboto todavía tiene fuertes vínculos con el entorno de ETA y no muestra un arrepentimiento público o visible. Consuelo Ordóñez, presidenta de Covite, argumenta que esta medida penitenciaria apunta a vaciar las cárceles de miembros de ETA sin exigirles un reconocimiento del daño causado. Por su parte, Dignidad y Justicia acusa al Gobierno vasco de traicionar a las víctimas al permitir que terroristas como Anboto salgan de prisión sin pedir perdón ni colaborar con la justicia. La Fiscalía de la Audiencia Nacional debe firmar un informe, aunque no vinculante, con la decisión final en manos del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria.
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