

En 2025, las autoridades europeas registraron un récord sin precedentes en alertas relacionadas con productos peligrosos que ingresan en las fronteras de la Unión Europea, alcanzando un total de 4.671 notificaciones. Esta cifra, la más alta desde la implementación del sistema europeo de alerta rápida en 2003, refleja una creciente preocupación por la calidad y seguridad de los bienes que llegan al mercado comunitario, con China destacando como el principal origen de estos productos, representando el 43% del total de importaciones problemáticas.
El sistema conocido como Safety Gate reveló que semanalmente se detectan cerca de 100 productos en situación irregular, incluyendo alimentos con alérgenos no declarados, juguetes contaminados y dispositivos eléctricos que presentan riesgos químicos o físicos. Entre los países miembros, Italia lideró con 1.193 alertas, seguida de Alemania, Francia, República Checa y Hungría, mientras que España reportó 66 artículos peligrosos en todo el año.
Dentro de los productos más notificados se encuentran los cosméticos, que por tercer año consecutivo concentran aproximadamente el 36% de las alertas. Los problemas principales provienen de sustancias químicas, destacando el uso del BMHCA, un fragancia sintética dañina para la salud reproductiva y que ya fue prohibido en la Unión Europea en marzo de 2022. Lejos de ser un caso aislado, estas alertas reflejan la persistente presencia de ingredientes peligrosos en productos de uso cotidiano, principalmente en artículos importados desde China.
Asimismo, las alertas también afectaron a juguetes y dispositivos electrónicos, donde se encontraron sustancias nocivas como estalatos en plásticos y plomo en soldaduras. Estos compuestos, perjudiciales para la salud, especialmente en niños, ponen en evidencia las dificultades en el control de la seguridad en productos tanto en el origen como en el mercado de destino.
Desde 2006, la cooperación entre la Unión Europea y las autoridades chinas ha permitido fortalecer los controles y el monitoreo de productos peligrosos, facilitando la trazabilidad y la gestión de los riesgos. La reciente reforma en los reglamentos europeos amplía la responsabilidad de los fabricantes, exigiendo una mayor transparencia y un etiquetado más riguroso, además de medidas específicas para mejorar la protección del consumidor frente a productos tecnológicamente complejos y potencialmente dañinos para la salud mental.
El nuevo marco legal, vigente desde diciembre de 2024, también establece un portal de seguridad para reforzar la información al usuario y mejorar los procedimientos de devolución de artículos peligrosos. La meta es garantizar que solo productos seguros circulen en el mercado europeo, reduciendo así el riesgo para la población y fomentando una mayor responsabilidad en la cadena de producción y comercialización. La lucha contra los productos peligrosos continúa siendo una prioridad para proteger la salud y la integridad de los consumidores en toda la región.
