
En la capital, los servicios públicos de atención han registrado un notable incremento en las altas de personas de entre 41 y 55 años, quienes representan el 41% del total. Este dato resalta una tendencia significativa en este grupo de edad, sugiriendo posibles cambios en el comportamiento o necesidades específicas que están demandando más intervención profesional y asistencia. Esta franja etaria está reflejando una vulnerabilidad particular, tal vez influenciada por factores económicos, laborales o familiares, que los lleva a buscar ayuda con más frecuencia que otras edades.
Paralelamente, el consumo de alcohol ha emergido como uno de los principales motivos de consulta en los servicios de salud de la ciudad, representando uno de cada tres casos atendidos. Esta cifra subraya el continuo desafío que supone el abuso de alcohol para la salud pública, incidiendo en la calidad de vida individual y comunitaria. Las autoridades sanitarias han expresado su preocupación por estos datos, instando a una mayor concienciación social y a la implementación de programas preventivos que puedan mitigar el impacto del alcoholismo y promover hábitos de vida más saludables.
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