

La modalidad de Hospitalización a Domicilio se consolida como una opción viable y eficiente para pacientes y familiares, ofreciendo un entorno más amigable y adaptado al ritmo de vida habitual. Este enfoque no solo reduce el tiempo de convalecencia y el riesgo de infecciones nosocomiales, sino que también mitiga el deterioro funcional y la aparición de síndromes confusionales, potenciando así el autocuidado y la autonomía de los pacientes.
El equipo detrás de esta innovadora modalidad es multidisciplinar, compuesto por cuatro facultativos de Urgencias y Medicina Interna, junto con nueve profesionales de Enfermería, quienes brindan atención directamente en los hogares de los pacientes o a través de seguimientos telefónicos. El servicio se extiende de lunes a domingo en horario diurno, con el apoyo del Servicio de Urgencias para atención nocturna en casos que así lo requieran, garantizando una atención continua equiparable a la hospitalización convencional.
Mayormente, este programa atiende a pacientes mayores de 65 años, quienes representan el 70% del total. Las mujeres lideran la estadística de género con un 60% de los casos registrados. Los beneficiarios deben cumplir con criterios clínicos específicos, y las patologías tratadas suelen tener una complejidad comparable a la de hospitalización tradicional. Infecciones del tracto urinario y respiratorias predominan entre los diagnósticos, seguidas de insuficiencia cardíaca como la condición no infecciosa más común.
El programa se dirige al 55% de pacientes provenientes de unidades de hospitalización convencional y al 42% que llega desde Urgencias. Para asegurar una atención de calidad, el equipo ha creado protocolos especializados que facilitan la transición entre el Hospital y los centros de salud, manteniendo altos estándares de seguridad y atención.
Además de la atención médica, la Hospitalización a Domicilio destaca por su compromiso con la Educación para la Salud. A través de formación en cuidados de salud, médicos y enfermeras involucran a los pacientes y sus familias en un entorno de confianza, promoviendo el conocimiento de la enfermedad y las medidas necesarias para su manejo y prevención de complicaciones futuras.
Esta modalidad se perfila, por tanto, como un valioso recurso que beneficia no solo al individuo enfermo, sino también a su entorno familiar, favoreciendo una experiencia de atención más personalizada y humanizada, y ayudando a transformar el panorama de la atención médica domiciliaria.
